La 89ª tecla del piano es un blog creado por cinco amigos para criticar y dar a conocer grupos. Sin seguir estrictamente géneros de música, queremos abarcar nuevos estilos e intentar ser objetivos respecto a la música, contando también nuestro gusto personal. Además de esto, añadiremos links de descarga para poder expandir la música. Se intentarán conseguir Links de descarga de procedencia anónima.
Eran mediados de los '90 y con este su tercer disco los franceses Diabologum se colocaban entre los grandes del rock independiente con alma experimental. No es que sus anteriores trabajos (ya como Diabologum o con otros nombres) fueran mediocres, pero transitaban un poco por tierra de nadie dejando entrever muchas de sus influencias que iban desde la lo-fi hasta el noise, pasando por el slowcore (recordemos aquella versión de Codeine del Le goût du jour). Con #3 los galos daban un paso al frente, definiendo una voz propia y única, que los convertiría en adelante en todo un referente. Además también sería su último disco (olvidémonos de algún EP más que publicarían), las tensiones entre los dos motores creativos de la banda, Michel Cloup y Arnaud Michniak, llevarían a la ruptura dando lugar poco después a dos bandas que recogían el testigo, respectivamente: Expérience, a los que podríamos ver como el lado "positivo", más orientado hacia las canciones pop/rock, y Programme, el lado "negativo", con un tono más oscuro y experimental.
Pero, ¿en qué consiste este sonido propio del que hablo? Diabologum unía a la instrumentación clásica de un grupo de rock, con unas guitarras estridentes pero a la vez melódicas, la utilización de samplers y sonidos programados consiguiendo crear un sonido opresivo y asfixiante. Estos ambientes confieren al disco un tono un tanto depresivo que parte incluso de la propia portada. Los textos de gran calidad (hasta dónde puedo descifrar) son lanzados en un estilo a medio camino entre lo cantado y lo recitado, lo rapeado y lo hablado. Entre mis momentos favoritos del disco pondría las dos canciones que darían pie a dos singles/EPs, À découvrir absolument y 365 jours ouvrables; La maman et la putain (con un sampler que recoge un soliloquio de la película homónima de Jean Eustache) y Une histoire de séduction (ese piano me pone los pelos de punta). También contiene una irreconocible versión del Blank Generation de Richard Hell & The Voidoids.
Un pequeño clásico de los '90.
1 - De la neige en été 2 - Il faut 3 - Les angles 4 - Une histoire de séduction 5 - À découvrir absolument 6 - 365 jours ouvrables 7 - Dernier étage 8 - La maman et la putain 9 - Un instant precis 10 - Blank Generation
Muhal Richard Abrams es quizás una de esas piezas claves un tanto desconocidas de la escena Avant-garde del jazz de los años 60 y 70. Fundamentalmente conocido como pianista y compositor fue uno de los fundadores y primer presidente de la AACM (Association for the Advancement of Creative Musicians) organización dedicada a la difusión y promoción jazzística importante ya no sólo a nivel local en Chicago sino en los Estados Unidos en general. Ha publicado como líder más de una veintena de discos así como colaborado con innumerables artistas además de dedicarse a la docencia. Credenciales, por tanto, no le faltan.
Precisamente puede que este Levels and Degrees of Light (publicado por Delmark en 1968) sea uno de sus álbums más importantes, tanto por calidad musical como por suponer su debut como líder de una formación. El disco se compone de tres piezas de duración media-larga. La primera y que da título al álbum, parece querer ofrecer precisamente lo que sugiere su título, diferentes niveles y grados de luz. Abrams nos presenta una luz diáfana y limpia como la de los primeros rayos de sol en el despertar de la primavera. El comienzo de la pieza con la voz de Penelope Taylor, el vibráfono y demás percusiones consiguen reproducir ese tipo de atmósferas tan especiales. También es de destacar como, ya avanzada la canción, aparece el clarinete áspero y desgarrado de Abrams tomando la dirección del sonido y llevándolo a nuevos niveles.
En la segunda de las piezas, The Bird Song (algo así como La canción del pájaro o El canto del pájaro), estamos ante la representación tan habitual del pájaro como sinónimo de libertad, ya no sólo en el aspecto creativo sino también en el socio-político muy en sintonía con el espíritu del free jazz de los años 60-70. Comienza esta pieza con una breve introducción seguida del recitado en solitario de David Moore (la declamación poética, con sus ritmos y acentos, consigue también crear un efecto "musical" en el oyente). Al final de sus palabras se abren paso el contrabajo (tocado con arco) y el violín de Leroy Jenkins, acompañados de cantos de pájaros pregrabados, campanas y demás percusiones en lo que parece un auténtico despertar de bandadas de pájaros (quien haya vivido o viva cerca de alguna población de pájaros sabe de lo que hablo). Y de repente estalla el caos. Cesan las cuerdas, el contrabajo se pasa al pizzicato, entran Abrams al piano y uno de los saxos con la batería en estado de ebullición. Poco después entra el segundo saxo liberando aun más al conjunto en uno de los momentos más excitantes del disco con los diálogos entre Anthony Braxton (en lo que es su primer registro fonográfico) y Kalaparusha Maurice McIntyre, chillando y aullando, buscando los límites de sus instrumentos. El tema acaba con una vuelta al comienzo con los cantos de pájaro pregrabados, las cuerdas frotadas y las campanas.
La tercera y última de las piezas, podríamos decir que es la más "jazzística". Se abre con la exposición del tema con el cántico My Thoughts Are My Future - Now and Forever (Mis reflexiones son mi futuro - ahora y por siempre) para después abrir paso a los diferentes solos. Comienza Abrams al piano con su estilo, abrumador y frenético, y después se van alternando los dos saxos y la batería. Mención a parte pienso que se merece el trabajo del contrabajista Charles Clark tanto en su solo como en el disco en general. Hacia el final vuelve a sonar el conjunto para acabar nuevamente con la voz de Penelope Taylor acompañada de las campanas y del vibráfono de Barker. En suma, y como se extrae del título de la pieza, se trata de todo un manifiesto estético o declaración de intenciones.
Abrams y sus colaboradores dieron en el clavo con este disco, consiguiendo equilibrar diferentes polos: la composición y la improvisación; los solos y el conjunto; la calma y el caos. Estamos ante todo un clásico del jazz de vanguardia que sirvió a su autor como una muy buena primera piedra sobre la que poder edificar su discografía y que seguro hará las delicias de cualquier amante del género.
Intervienen: - Muhal Richard Abrams: piano y clarinete - Anthony Braxton: saxo alto - Maurice McIntyre: saxo tenor - Leroy Jones: violín - Gordon Emmanuel: vibráfono - Charles Clark: contrabajo - Leonard Jones: contrabajo - Thurman Barker: batería - Penelope Taylor: voz - David Moore: recitado
Puntuación: Técnica - 8.75 Originalidad - 8 Expresividad - 8 Lírica - Mi inglés no me da para comprender perfectamente las letras, las busqué por internet pero no hubo suerte. Así que dejo la nota en blanco. Plus. Opinión personal - +0'5 Total - 8'75
Esta entrada no pretende ser más que una pequeña introducción a la música del compositor francés Erik Satie (1866-1925). De hecho, el disco aquí presentado, interpretado por la británica Joanna MacGregor, se titula así, The Music of Erik Satie, y supone desde mi perspectiva una buena primera aproximación, tanto por centrarse en su obra para piano (sin duda, hablar de Satie es hablar de sus piezas para piano), como por recoger obras de varios periodos.
Quizás sea esta frase del propio Satie, «Vine al mundo muy joven en un tiempo muy viejo», la que nos ofrezca una mejor idea de la personalidad y carácter del compositor. Siempre alejado de los convencionalismos de su época y al margen de las modas preponderantes, vanguardista antes de las vanguardias (con las cuales se mezclará en sus últimos años), Satie se erige como precursor de varias tendencias posteriores. Será esta misma actitud la que lo convierta, muy probablemente, en «el primer antiartista del mundo de las artes» (como sostiene Vicente Molina Foix en un breve ensayo, Erik Satie: las armas del piano, incluído en una colección que el diario El País dedicó a la música clásica hace unos años), moviéndose muchas veces (no siempre por propia voluntad) al margen de los circuitos musicales "cultos", viviendo en la periferia de París, muchas veces sumido en la pobreza y trabajando de pianista de cabaret durante varios años.
La primera etapa de Satie se corresponde aproximadamente con su estancia en Montmartre desde 1887 hasta 1896. Es la época en que frecuenta el cabaret Le Chat Noir, entabla amistad con Debussy y se convierte en compositor oficial de la Orden Rosacruz dejándose influir por la mística medieval. Así nacen obras esotéricas como Trois sonneries de la Rose+Croix (1892), Prélude de la Porte Héroïque du Ciel (1894) o Le fils des étoiles (1891), pero también sus obras más conocidas y valoradas: las Gymnopédies (1888) y las Gnossiennes (1889-97). Esta época es la que se reivindicaría como precursora del impresionismo de Debussy, del cual Satie se distanciará posteriormente.
Su precaria situación financiera marca los siguientes años. Estableciéndose principalmente en Arcueil, se ve obligado a aceptar trabajos como pianista de cabaret, componiendo piezas a tal efecto, algunas de origen popular como Je te veux (1901). En 1905, con casi 40 años, Satie ingresa en la Schola Cantorum, institución privada, en la que se enseñaba contrapunto clásico, en donde estudiará varios años. Otro aspecto importante de esta época es su acercamiento a las ideas socialistas que lo llevan a distanciarse de las sectas medievalistas.
Y tras la primera década del siglo XX viene la época de madurez, su contacto con los movimientos de vanguardia asentados en París y su influencia en las nuevas generaciones de músicos (grupo de Les Six). En este disco tenemos varios ejemplos de este periodo.
En Sports et Divertissements (1914) nos encontramos con una especie de proyecto multimedia, pues cada "micropieza" (ninguna supera los dos minutos, durando una de ellas unos 15 segundos) se correspondería con un dibujo de Charles Martin, y supone, según Milhaud, una de las obras más representativas de la escuela francesa. Embryons dessechés (1913), Les trois valses distinguées du précieûx dégoûté (1914) y Vieux Sequins et vieilles cuirasses (1913) nos presentan al Satie humorista (por supuesto un humor sádico y absurdo) que se ríe de sí mismo y de los demás: la marcha fúnebre de Chopin (al que llama "la célebre Mazurca de Schubert"), los finales reiterativos de muchas composiciones clásicas, Los tres valses del preciosista hastiado (Les trois valses distinguées du précieûx dégoûté) que parodian los Valses nobles y sentimentales de Debussy, etc. En Véritables Préludes Flasques (pour un chien) (1912) y Avant-dernières pensées (1915), comprobamos la influencia de sus estudios de contrapunto en la Schola Cantorum mezclada con el estilo de las piezas humorísticas. Por último Ragtime-Parade (1917) es, probablemente, el primer ejemplo de ragtime en la música europea.
En resumen, la música de Erik Satie es la de un adelantado a su tiempo que se erige en precursor de, entre otras cosas, el impresionismo, el dadaismo, el minimalismo, el neoclasicismo o el teatro del absurdo. Otros méritos en su haber: ser el creador de la musique d’ameublement (música de mobiliario), una música pensada para "no ser escuchada", para ser simple acompañamiento en ciertos lugares o actos sociales; introduce, en la música del ballet Parade, ruidos diversos como un disparo de revolver, una sirena o una máquina de escribir; introduce papeles entre las cuerdas del piano en la primera representación privada de La Piège de Méduse (unos cuantos años antes de que John Cage desarrollase sus pianos preparados). Todo esto con una estética que se opone abiertamente al romanticismo en varios aspectos, especialmente al rechazar la idea de desarrollo musical (de ahí el interés en el estudio del contrapunto y sus miradas medievales) y al rechazar el patetismo musical, reclamando, en palabras de V. Molina Foix en el ensayo anteriormente citado, una «nueva "frialdad", nueva objetividad, [con una] irrupción de niveles de conciencia ajenos al instrumento». De ahí su apuesta "minimalista" (sería un anacronismo hablar de minimalismo para la época en que vivió el compositor), despojada de todo lo superfluo, buscando la claridez de ideas con armonías sencillas y desnudas alejadas de las de herencia romántica.
Teniendo en cuenta que Satie concedía bastantes libertades en la interpretación de sus obras, sobre todo en el tempo (solía introducir expresiones ingeniosas del tipo con un candor recatado, pero conveniente o con una sana superioridad en vez de las típicas indicaciones de tempo) y en la utilización de los pedales, dejo al gusto del oyente la valoración de esta interpretación. Joanna MacGregor realizó sus estudios de música en la Universidad de Cambridge, es intérprete tanto de música contemporánea y clásica como de jazz y es propietaria de su propio sello discográfico (SoundCircus). El presente disco fue grabado en St. Johns, Smith Square en Londres en 1989 y publicado por el sello Collins en 1992.
(Lamentablemente cada pista se corresponde con una obra entera, por lo que para distinguir cada movimiento hay que estar atento a las pausas) 1 - Sports et Divertissements (1. Choral inappétissant 2. La Balançoire 3. La Chasse. 4. La Comédie Italienne 5. La reveil de la Mariée 6. Colin-Maillard 7. La Pêche 8. Le Yachting 9. Le Bain de mer 10. Le Carnaval 11. Le Golf 12. La Pieuvre 13. Les Courses 14. Les Quatre Coins 15. Le Pique-nique 16. Le Water-Chute 17. Le Tango perpétuel 18. Le Traineau 19. Le Flirt 20. Feu d'atifice 21. Le Tennis) (1914) 2 - Pièces froides - Airs à faire fuir (1897) 3 - Embryons dessechés (1. d'Holothuries 2. d'Edriopthalma 3. de Podophtalma) (1913) 4 - Véritables Préludes Flasques (pour un chien) (1. Sévère reprimande 2. Seul à la maison 3. On joue) (1912) 5 - Les trois valses distinguées du précieûx dégoûté (1. sa taille 2. son binoche 3. ses jambes) (1914) 6 - Trois Gymnopédies (1. Lent et douloureux 2. Lent et triste 3. Lent et grave) (1888) 7 - Avant-dernières pensées (1. Idylle 2. Aubade 3. Méditation) (1915) 8 - Vieux Sequins et vieilles cuirasses (1. Chez le Marchand d'Or 2. Danse Cuirassée 3. La Défaite des Cimbres) (1913) 9 - Prélude de la Porte Héroïque du Ciel (1894) 10 - Gnossiennes (Nos 1, 3, 4, 5) (1889-1897) 11 - Heures séculaires et instantanées (1. Obstacles venimeux 2. Crépuscule matinal (de midi) 3. Affolements granitiques) (1914) 12 - Je te veux (1901) 13 - Ragtime-Parade (1917)
En el intermedio del ballet Relâche (1924, fruto de la colaboración con Francis Picabia), se proyectó este video realizado por René Clair también con música de Satie y en la que sale el propio compositor:
Técnica: 7 (porque aunque "minimalista" y/o simple, Satie demuestra que sabe lo que se hace, especialmente en las obras en las que parodia a otros estilos) Expresividad: 7 (aun siendo una música deliveradamente "inexpresiva" o "fría", muchas veces menos es más a la hora de hacer algo tan difícil como expresar. Además, podríamos interpretar que con el sentido de humor o la sátira, o con la voluntad de romper las normas ya se está expresando algo). Originalidad: 9 (El punto fuerte, al adelantarse a muchas cosas que luego vendrían) Lírica: - Plus personal: +0,8 Total: 8,47